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Es cierto que en determinados momentos se puede consumir alcohol, desgraciadamente hay personas que han bebido o aun peor, han tomado alguna droga y aún así conducen, poniendo en peligro tanto la seguridad vial, como su propia vida y la de los demás.
En relación con esta situación, todos los conductores tienen la obligación de someterse a la práctica de la prueba de alcoholemia si es requerido por un agente de la autoridad. En caso de que se produzca una negativa por parte del conductor a someterse a dicha prueba puede constituir un delito, tal y como viene establecido en el artículo 383 del Código Penal.
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